“El cine de Europa del Este: la historia y la cultura a través de los films”

Introducción al ciclo de seminarios “La Historia a través del Cine”:

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Trenes rigurosamente vigilados, de Jiri Menzel

Formato del seminario:

Día y horario de la cursada: jueves 19 hs

Fechas: 13/09, 20/09, 27/09 y 04/10

Lugar: CAEG Av Boedo 456 5B CABA.

Encuentros: en cada encuentro se proyectará un film que tratará un determinado tema/período histórico. Luego el docente habrá una exposición acerca de la película (director, tema, contexto de realización y recepción) para luego abrir paso a una instancia de discusión colectiva y conclusiones.

Docente a cargo del seminario: Diego Hernando Gómez (sociólogo e historiador)

Costo del seminario: 1000 pesos.

Contacto: caegeopolitica@gmail.com   155-3173500

La relación entre cine e historia es temprana, desde principios del siglo XX se comenzaron a tratar distintas temáticas históricas. En 1915, El Nacimiento de una Nación (D.W. Griffith) describe los principales sucesos que marcaron el surgimiento de los Estados Unidos de América. Relata, como hasta ese momento no se había contado (primer plano, montaje paralelo,  flash back y profundidad de campo; además de sentar las bases de la narrativa y la tensión dramática del cine clásico de Hollywood) la construcción política y cultural de un Estado-Nación. Este film, imbuido de un racismo radical (hace absoluta apología del Ku Klux Klan y los afroamericanos son despreciados terriblemente) permite ver la impronta ideológica del realizador, los intereses de los productores y brinda la oportunidad de comprender e interpretar la época (en términos políticos, ideológicos y culturales) de acuerdo a la recepción de la obra.

Diez años más tarde, El Acorazado Potemkin ( Serguei Einsestein)  describe un motín ocurrido en un navío de la armada zarista en 1905. Casi ocho años habían pasado desde la revolución rusa y la nueva sociedad dejaba reflejada su impronta en materia cinematográfica. La película contiene una profunda innovación técnica aplicada a la narrativa, pues trabajadas como un todo orgánico, cada una de las escenas mantiene en su núcleo lo particular en función del todo. Los sucesos revolucionarios, ocurridos en la Rusia del zar, que muestra la película son enmarcados en un cuadro ideológico que legitima y sustenta la posterior revolución rusa de 1917.

En 1957 se filmó La Patrulla Infernal (Stanley Kubrick), film antibelicista que describe un castigo ejemplar hacia las tropas francesas por parte del Alto Mando Militar. En el contexto de la Primera Guerra Mundial, el director muestra de forma descarnada la sucia realidad de la guerra, en la que a menudo la muerte de seres humanos sirve para satisfacer ambiciones personales y ascensos en la jerarquía de mando. Esto la convirtió en una película extremadamente incómoda; aunque fue estrenada sin problemas en EE.UU, en Europa tuvo muchos inconvenientes, llegando a prohibirse en algunos países. El guion original, que contenía un final feliz, acabó siendo modificado hasta ser el que aparece en el film. El director, con el importante apoyo del protagonista Kirk Douglas, ocultó la conclusión real con el fin de obtener el beneplácito de la productora. Sucedió que al estar terminada la película, la United Artist, entusiasmada con el producto final no reparó en la modificación. Se puede decir, a partir de esta obra maestra de Kubrick, que además de tratar acerca de la historia, los films también tienen su propia historia, condicionada, al menos, por las variables económicas y políticas.

La historia en el cine es una constante y no se ha detenido desde los inicios hasta nuestros días. Desde el comienzo fue un arte destinado, no de manera absoluta pero sí mayormente, a las masas. Los dueños de los grandes estudios cinematográficos pretendían ganar dinero con sus films a la vez que “bajaban” ciertos lineamientos ideológicos a los espectadores, pero a partir de la revolución rusa y durante el siglo XX comenzaron a realizarse películas que: o bien escapaban a la censura o  eran producidas bajo situaciones (clandestinidad, regímenes políticos afines) que ponían en tela de juicio los marcos ideológicos, políticos, económicos y culturales dominantes. En la Argentina hay infinidad de ejemplos que muestran, de una manera u otra, que es posible hacer cine histórico y político  situado más allá del mainstream. Las obras de Raymundo Gleyzer (Los Traidores, La Revolución Congelada, etc) Jorge Cedrón (Operación Masacre), La Hora de los Hornos (Pino Solanas) realizadas en la clandestinidad o en situaciones delicadas; pero también films de ficción y documentales como Trelew (Mariana Arruti), La Patagonia Rebelde (Hector Olivera) y Ellos se Atrevieron (Contraimagen) da cuenta de la posibilidad de presentar una alternativa histórica y política a la industria cinematográfica dominante.

Europa Oriental y su cine: 

El cine de Europa Oriental tiene un sinfín de excelentes realizadores como Sergei Einsestein, Krzysztof Kieslowski, Andrej Wajda, Andrei Tarkovski, Miklos Jancso y Vera Chytilova, solo por nombrar algunos. Sin dudas el cine de la época socialista ha dejado su huella, pero a partir de la década de 1990 la producción cinematográfica de calidad no se ha detenido, escapando, afortunadamente, a los determinantes de Hollywood, realizadores como el georgiano Zaza Urushadze, el rumano Calin Peter Netzer o el serbo-bosnio Emir Kusturica han realizado films sobre la historia, la política y la cultura de sus países.

En esa línea se encuentra la Nueva Ola de cine rumano, que caracterizada por un estilo austero, realista y políticamente incorrecto, sitúa algunos de sus films durante la última década en el poder de Nicolae Ceausescu, pero sobre todo se encarga retratar los últimos años, luego de la caída del régimen comunista, en donde la vida para el rumano “de a pie” se ha vuelto más y más complicada. Sin establecer un manifiesto como el Dogma 95 (Lars Von Trier y Thomas Vinterberg) y sin la erudición de la Nouvelle Vague (Jean Luc Godard, Claude Chabrol, Jaques Rivette, etc) la Nueva Ola del cine rumano muestra la vía a la democratización el cine (sus películas son austeras en términos económicos) y al mismo tiempo dan al séptimo arte una clara connotación sociopolítica pues los realizadores, alejados del cine como un mero entretenimiento, como una pausa “recreativa” , tratan temáticas en donde la “carne y hueso” de los seres humanos se topan con las limitaciones cotidianas de la sociedad capitalista.

Desde Georgia también surgen producciones originales que retratan la realidad del país caucásico. Mandarinas, de Zaza Urushadze, La Isla del Maíz de George Ovashvili y Moira de Levan Tutberidze permiten observar como los conflictos entre los separatismos y el gobierno georgiano, pero también los intereses imperialistas rusos y occidentales, conspiran contra la vida de los pueblos que habitan ese país.

De Croacia, Bosnia, Serbia y Macedonia, desde mediados de la década de 1990 hasta nuestros días, no han parado de surgir films que hablan sobre la dramática desintegración de Yugoslavia. La desdicha de aquellas guerras fraticidas, en el film Underground (Emir Kusturica) uno de los protagonistas dice: “una guerra no es una guerra hasta que un hermano mata a un hermano”, ha sido retratada por decenas de películas que se interrogan acerca de lo acontecido, acerca del porqué de tamaña tragedia y de alguna manera parecen intentar, a contramano de los discursos de los distintos gobiernos, comenzar a cerrar la herida que se abrió entre los pueblos balcánicos. La Vida es un Milagro (Emir Kusturica), Después de la Lluvia (Milko Manchevski) Del Otro Lado (Zrinko Ogresta) entre otras tantas, son películas permiten observar que lejos de las personas están los grandes intereses económicos y las políticas gubernamentales.

Cursada y Programa:

El presente seminario tiene como fin rastrear la historia a través del cine, partiendo del presupuesto de que, naturalmente, los films no son libros de historia (estos tampoco son necesariamente una garantía de fidelidad) y que están llenos de condicionantes (en principio el sesgo del director o los lineamientos de los productores) pero que no dejan de ser una mirada acerca del pasado, del presente y del futuro. A modo de ejemplo el film soviético Iván el Terrible  ( Serguei Einsestein), cuando retrata la figura del primer zar ruso, podría estar queriendo hablar de la centralización del poder y del terror estalinista. En el caso de La Isla Siniestra (Martin Scorsese), se describe todo un proceso de experimentación científico, absolutamente inhumano, por parte del gobierno estadounidense en la década de 1950, que al final quedaría desactivado por ser producto de la esquizofrenia del protagonista; pero “a buen entendedor pocas palabras” pues la historia ya estaba contada.

Pasaron la Grullas, notable film del realizador soviético Mijail Kalatazov

“El cine de Europa del Este: la historia y la cultura a través de los films” tiene como fin principal tratar de rastrear la historia, la cultura y las transformaciones políticas ocurridas en la parte oriental del continente europeo desde la caída de los regímenes comunistas, a finales del siglo XX, hasta la actualidad. Para ello analizaremos 4 películas que tratan sobre diferentes períodos históricos y que son de distintos países. En nuestros cuatro encuentros nos preguntaremos ¿Hasta qué punto el cine permite entender la historia? ¿Cuáles serían sus sustentos pedagógicos y didácticos? ¿Cuál es el valor histórico del cine? Es decir, el valor del cine como documento o testimonio histórico.

Cada encuentro estará diagramado de la siguiente manera: proyección de un film, exposición teórica del docente y, luego, intercambio de opiniones y conclusiones. Además de la película con la que se trabajará en clase, se brindarán otros films (de ficción y documentales) que tratarán y complementarán la misma temática y periodo histórico. El abordaje concreto consistirá en focalizar en el tema/periodo histórico de la película, en el contexto cultural y político en que fue realizada, en las intenciones del director y en la recepción por parte de la prensa y el público.

Objetivos del seminario:

–Indagar en la relación entre cine e historia

–Estudiar al cine como documento histórico

–Estudiar al cine como el reflejo de una sociedad

–Estudiar al cine como el resultado de un contexto político

–Estudiar al cine como una herramienta de propaganda política

Primer encuentro: La caída de los regímenes socialistas. El resurgimiento del capitalismo en Europa Oriental. Un cruce entre el desvanecer del socialismo, los intereses de los cuadros dirigentes comunistas en mutar al capitalismo sin perder sus privilegios y el liberalismo burgués que obtiene nuevas plazas. Las guerras de desintegración en los regímenes socialistas. Los nacionalismos separatistas y los imperialismos de las naciones más fuertes. La disolución de Yugoslavia y las guerras civiles en Georgia y Armenia-Azerbaiyán. Film: “Mandarinas” de Zaza Urushadze. El destino o más bien la guerra hace que se encuentren en un contexto excepcional, en medio del impactante y bello bosque caucásico, miembros de tres nacionalidades diferentes. Dos de ellas en guerra. La tercera intentará apaciguar el enfrentamiento, que parece situarse bastante lejos de los protagonistas. Films complementarios: “Underground” de Emir Kusturica, “El Círculo Perfecto” Ademir Kenovic,

Segundo encuentro: La región de Macedonia se ha destacado por su multinacionalidad, allí  han convivido diferentes pueblos y culturas durante siglos. Con importantes minorías se destacan la presencia de dos grandes grupos nacionales: los macedonios y los albaneses. Cuando la Yugoslavia socialista comenzó a desintegrarse, la histórica convivencia entre el pueblo macedonio y el albanés comenzó a resquebrajarse. De todas formas aquí, a diferencia de los ocurrido en Kosovo, Bosnia-Herzegovina y Croacia, no hubo grandes enfrentamientos bélicos que se cobraran miles de vidas. Film: “Antes de la Llvia” de Milcho Manchevski. Dos historias de amor entre macedonios y albaneses se ven condicionadas dramáticamente por un conflicto nacional que poco parece tener que ver con la vida cotidiana de estos dos pueblos. Films complementarios: “La Vida es Un Milagro” de Emir Kusturica.

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Tercer encuentro: La vida en la Europa Oriental post-comunista. Los nuevos problemas: el desempleo, la pobreza, la inmigración. La “nueva clase” capitalista y el desprestigio del ideal socialista. El liberalismo democrático aumenta la pobreza y la carencia de fuerzas políticas que lo enfrenten generan dramáticas condiciones de existencia en la población. Film: “La Mirada del Hijo” de  Calin Peter Netze. A partir de un episodio tan dramático como cotidiano, La mirada del hijo va tejiendo una trama capaz de dar cuenta no sólo de un proceso de descomposición familiar, sino también social. La corrupción policial, los privilegios por tener dinero y la abulia y desgano de los “hijos de los acaudalados” dan cuenta de la podredumbre social. Films complementarios: “Zaneta” de Petr Vaclav, “Leviatán” de Andréi Zviáguintsev,  “Lilja 4-ever” de Lukas Moodysson , “Moira” de Levan Tutberize

Cuarto encuentro: Las constantes incursiones militares de las principales potencias en Asia y Africa han generado, en los últimos años, un dramático y desesperado éxodo de población. Muchos inmigrantes han decidido buscar refugio en el continente europeo y para ello han debido transitar la ruta balcánica. Los países del sureste de Europa, como Bulgaria, Macedonia y Serbia, son el escenario en el que se dan la interacción de los desplazados por la guerras y los pobladores autóctonos. La forma en que se da esta relación no está determinada de antemano, más bien abarca un amplio margen de entre la fraternal solidaridad y la discriminación más cruel. Film: “Bitácora Serbistán” (“Destinacija Serbistan”), el realizador yugoslavo Zelimir Zilnik retrata, de manera documental, el recorrido que realizan a través de Serbia inmigrantes provenientes de Asia y África. Desde Afganistán, Irak, Siria, Ghana, Somalia, etc intentan llevar adelante la “ruta balcánica” de ingreso a Europa, más precisamente a Alemania. Sin embargo esta “travesía” no les va a ser fácil. Con cierto aire al cine de Aki Kaurismaki (en los films del realizador finés está siempre al orden del día la solidaridad de clase) puede verse como la clase trabajadora serbia se solidariza con aquellos que escapando de las guerras y crisis económicas, en sus países de origen, han huido en busca de un futuro mejor, que quizás solo signifique mantenerse con vida. Films complementarios: La “Otra América” de Goran Paskaljevic.

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