LAS OTRAS CHINAS: Taiwán, Hong Kong y Macao

INTRODUCCIÓN:

Este seminario forma parte de una Serie que aborda las consecuencias del imperialismo capitalista en África, Medio Oriente y el Sur de Asia: Crisis en Medio OrienteDilemas del África Poscolonial, Pensar el Mundo Árabe y Claves del Sudeste Asiático.

Formato de la cursada:

Clases sincrónicas (o grabadas) de dos horas de duración.

Materiales: Se trabajará con bibliografía y material audiovisual digital: artículos, documentos oficiales, fuentes periodísticas, películas documentales y de ficción.

Disertante a cargo: Martín Paolucci (UBA/Revista Crisis/CAEG/docente universitario y periodista especializado en política internacional).

Contacto: circulogalileo@gmail.com  y 1540689573

Ubicadas en el Mar del Sur de la China, Taiwán, Hong Kong y Macao conforman, por motivos demográficos, culturales e históricos, lo que muchos historiadores han denominado Las otras Chinas. Territorios que tienen tanto profundos vínculos como notorias diferencias con ese país que actualmente conocemos como República Popular China y que, durante incontables siglos fue (y está volviendo a ser) la potencia hegemónica del Asia Oriental.

Dos de estos territorios son Ciudades-Estado: Hong Kong y Macao. Ambas eran islas aunque Macao luego se convirtió naturalmente en un istmo conectado con el continente. Tanto Hong Kong como Macao fueron históricamente una parte integral de China, salvo por el periodo de 150 años en las que ambas fueron posesiones coloniales europeas. Hong Kong, una base comercial y portuaria británica, y Macao un enclave mercantil portugués. Ambos territorios, aún conservando lo esencial de la cultura china Han de la mayoría de su población, padecieron una notable transformación cultural, política y económica que se evidencia al día de hoy.

Desde fines de los años ’90 han regresado al dominio chino aunque como regiones administrativas especiales, un status que constantemente es puesto en dudas por sectores de la élite gobernante  del partido único, el Partido Comunista, que gobierna China desde la Revolución Socialista que tomó el poder en 1949.

La historia de Taiwán es inversamente proporcional a la de estas Ciudades-Estado. Originalmente como un territorio independiente, poblado por colonos austronesios provenientes de la Polinesia, fue habitada luego por inmigrantes chinos y conquistada por holandeses, españoles, el Imperio Chino y Japón en distintos momentos. Durante siglos fue conocida como Formosa, nombre que le dieron unos navegantes portugueses.

Los siglos de dominación imperial china cambiaron la demografía de la isla lo que ha llevado, al igual que en Hong Kong y Macao, a que la mayoría de su población sea de origen chino Han y por lo tanto, aunque con características insulares y autóctonas, este territorio sea parte del llamado Mundo Chino.

Conquistado luego por el ascendente Imperio Japonés, Taiwán no volverá a manos chinas hasta luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial. Esto durará poco ya que en 1949 el gobierno del Kuomintang, partido populista y nacionalista de derecha que gobernaba la República de China, fue derrotado por los comunistas de Mao Zedong.

En una sorpresiva jugada sus tropas invadieron masivamente la – relativamente independiente – Isla de Taiwán, convirtiéndola en la República de China oficial (nombre que ostenta al día de hoy) aunque representantes de otros países la denominan Taiwán para evitar conflictos con la China continental comunista, siendo reconocida por la llamada comunidad internacional del bloque capitalista, por fuera de la Unión Soviética y sus aliados. En un giro inesperado de timón diplomático, los Estados Unidos y el bloque de países aliados a él, decidieron reconocer a la China de Mao como la legítima detentora del lugar que le correspondía en el concierto de naciones, lo que no impidió que EEUU siguiera asistiendo a Taiwán como un aliado capitalista que servía de pequeño gendarme regional frente a una posible avanzada de un país que jamás dejó de ser rival pese al reconocimiento diplomático.

Macao bajo el control dictatorial portugués hasta 1974 y del sistema democrático liberal que lo sucedió; Hong Kong bajo férreo control colonial británico y Taiwán en manos de una dictadura de partido único de derecha procedente del continente fueron, durante los años ’60, ’70 y ’80, experimentos de un afiebrado desarrollo capitalista basado en la explotación de mano de obra ultrabarata, disciplinada y con limitados (o directamente nulos) derechos políticos y sociales (en el caso de Macao y Hong Kong muy limitados y, en el de Taiwán, nulos).

Este modelo liberal – desarrollista, con fuerte presencia del Estado en Taiwán y liberal a secas en Hong Kong y Macao, de la mano de un panorama internacional profundamente cambiante en donde los capitales industriales de Europa y América se relocalizaron a las tierras tropicales del Asia en busca de trabajadores disciplinados y sin capacidad de huelga originaron, junto a otras experiencias, el nacimiento del llamado Milagro Asiático (muy distinto de los Milagros de la fuertemente sindicalizada Europa de posguerra) y los así denominados Tigres Asiáticos. 

Un proceso en el que la empobrecida Portugal, por distintas características locales y sobre todo de su andante colonial, no se constituyó en Macao, cuyo enriquecimiento se daría años después y sostenido en su condición de paraíso fiscaldel vicio (juego y prostitución) lo que ha llevado a que en nuestros días Macao sea el territorio con más juegos de azar del mundo, mayor que Las Vegas, y detentor de un altísimo PBI per cápita pero más desigualmente distribuido que en Hong Kong y Taiwán que no son precisamente los territorios mas igualitarios del mundo.

Con un perfil similar en lo cultural a la China Han; en lo económico son economías prósperas que, por un lado, están basadas en una notable explotación y apoyo estatal al Capital y, por otro, represión a la organización obrera. Las divergencias políticas diferenciaron entre sí bastante a estos tres territorios aunque lo que mas los unía, y los une hasta hoy, es una fuerte desconfianza entre sus élites como en una parte considerable de su pueblo, frente al gobierno de la República Popular China.

Una diferencia importante que los separaba de esta (la condición de socialista frente al capitalismo sin derechos sociales que regía en las tres) se difuminó luego de la adopción de la RPC de un modelo Capitalista de Estado que, en los últimos 40 años, ha reducido al mínimo las garantías sociales que aseguraba el comunismo a la Mao.

Con la democratización de la mano de vigorosas luchas sociales, acontecida en Taiwán y la devolución de Portugal y Gran Bretaña de Hong Kong y Macao, las tensiones hacia China continental y los puntos en común entre los habitantes, sectores políticos, sociales y empresariales de Hong Kong, Macao y Taiwán, frente a un gigante económico y demográfico que se encamina a ser la próxima potencia hegemónica mundial – a la par de los Estados Unidos o superándolos – están a flor de piel ahora más que nunca. Especialmente frente al intencionado avance de China frente al estatus especial de Hong Kong y Macao, no tanto en lo referido a la economía capitalista sin frenos sino mas bien a la limitada democracia liberal que estos territorios poseen y al intento de China, y de sectores políticos de derecha, hacia adentro de Taiwán, de unificar el país y ser, en algún momento, según sostiene la cúpula del PC en Beijing: Un país con cuatro sistemas.