SEGUNDA GUERRA MUNDIAL EN YUGOSLAVIA: la lucha antifascista de los partisanos

 

Por DIEGO HERNANDO GÓMEZ (sociólogo e historiador, integrante del CAEG)

El presente trabajo tiene como propósito analizar las principales y distintivas características que tuvo la Lucha Antifascista de Liberación Nacional de Yugoslavia[1]. Se intenta dar cuenta del proceso político-militar que provocó el pasaje de un Estado Monárquico (Reino de Yugoslavia) a otro de tipo socialista (República Democrática Federal de Yugoslavia). La hipótesis principal sostiene que la manera en que se desarrolló la lucha antifascista terminaría condicionando notoriamente la forma que iba a adoptar el Estado Socialista y Multinacional de Yugoslavia. Para entender el proceso de formación de lo nuevo y destrucción de lo viejo se estudia como, por medio de la práctica político-militar de los partisanos[2], liderada por el Partido Comunista de Yugoslavia (PCY), se iban construyendo nuevas relaciones político-sociales. En este sentido,  se pone especial atención al proceso de organización e institucionalización partisana, ya que se intenta demostrar, a través del análisis de las principales instituciones y organizaciones revolucionarias, que la manera en que luchaba, se organizaba e institucionalizaba  el Consejo Antifascista para la Liberación Nacional de Yugoslavia (AVNOJ), por medio de los Comités Populares, los Destacamentos Guerrilleros, las Brigadas Proletarias, entre otras organizaciones, iba delimitando las características del futuro estado socialista.

Como fuente principal se eligen los escritos que Josip Broz-Tito (Secretario General del Partido Comunista Yugoslavo y Comandante Supremo del Ejército y los Destacamentos Guerrilleros de Liberación de Yugoslavia) realizó entre los años 1941 y 1945, porque en ellos es posible observar claramente el accionar político y los fundamentos ideológicos del PCY; organización dirigente y variable determinante de lucha antifascista, que tuvo como colorario la derrota del nazi-fascismo y el surgimiento de un nuevo orden político.

Partisanos yugoslavos

 

Invasión de Yugoslavia y levantamiento partisano:

 

La mañana del 6 de abril de 1941 los habitantes de Belgrado amanecían en medio de un tremendo ataque aéreo[3]. Yugoslavia era el duodécimo país europeo atacado por Hitler. El 10 de abril los alemanes se hacían dueños de Zagreb y el 17 de ese mismo mes, a tan solo 11 días de la invasión, el ejército yugoslavo capitulaba en  Bosnia. El gobierno y el rey Pedro se exiliaban en Londres. El país era desmembrado y repartido entre los invasores y los colaboracionistas locales[4].

En medio de la larga noche europea, cuando Alemania era todo poderosa y la Unión Soviética todavía no había sido atacada, con el ejército monárquico rendido y el país absolutamente dominado y dividido, Josip Broz, en un informe entregado a la Internacional Comunista en mayo de 1941, detallaba la posición que había adoptado el PCY poco tiempo antes de la invasión nazi-fascista:

… luchar contra la capitulación ante las potencias del eje y contra la adhesión de Yugoslavia al Pacto Tripartito; 3) Luchar primeramente por establecimiento de relaciones diplomáticas y luego por estrechas relaciones de amistad y un pacto de ayuda mutua con la Unión Soviética… 5) luchar contra los gobiernos reaccionarios que se negaron a conceder al pueblo derechos democráticos y libertades, y por la creación de un gobierno popular que dé a los pueblos de Yugoslavia sus derechos democráticos y libertades, y la igualdad de derechos a los pueblos nacionalmente oprimidos”(1941:40) .

El cuadro de situación a mediados de junio de 1941 era devastador. Yugoslavia había sido desmembrada y repartida entre Italia, Alemania, Hungría y Bulgaria. Francia había capitulado y no ofrecía resistencia; Inglaterra, sí bien mantenía un enfrentamiento bélico con el nazi-fascismo lo hacía de manera cautelosa; la Unión Soviética, el referente y aliado principal del PCY, mantenía el pacto de no agresión con Alemania. Sin embargo, en medio de esta desfavorable situación, el PCY comenzaba a armar un plan de resistencia. En el mismo informe a la Internacional Comunista, detallado anteriormente, Tito explicaba que se había realizado una:

”reunión consultiva de camaradas dirigentes de Serbia, Montenegro, Croacia, Eslovenia, Vojvodina y Bosnia-Hercegovina… Al terminar dicha reunión los miembros del Comité Central se dirigieron a diferentes provincias para llevar a la práctica, sobre el terreno, las decisiones adoptadas por la reunión consultiva y para dirigir las actividades del Partido. Se ha acordado dar ingreso a un mayor número de nuevos miembros, sobre todo de obreros y campesinos que se han manifestado positivamente en los últimos combates” (1941:44).

El mismo día que el ejército alemán atacaba, sorpresivamente, a la Unión Soviética, el Politburó del PCY se reunía en las afueras de Belgrado y decidía, por unanimidad, que había llegado la hora de la insurrección. Esa misma noche Tito redactaba una proclama, invitando a los distintos pueblos de Yugoslavia a tomar las armas. En la proclama se leía:

Ha sonado la hora de tomar las armas contra los agresores fascistas para defender nuestra libertad. Cumplid vuestro deber en la lucha por la libertad bajo la dirección del Partido Comunista de Yugoslavia. La guerra de la Unión Soviética es nuestra guerra, porque la Unión Soviética está luchando contra los enemigos bajo cuyo yugo se inclinan nuestras cabezas” (1941:149).

 A pocos días del lanzamiento de la proclama comenzaban las acciones terroristas contra los invasores. Se volaban trenes y vías de ferrocarril; garages y grandes vehículos militares del invasor eran destruidos; se cortaban cables de teléfono para entorpecer las comunicaciones entre las formaciones militares del enemigo y,  constantemente, los soldados alemanes eran atacados, quitándoseles sus armas y automóviles.

 

El Problema Nacional y el PCY:

 

El reino de Yugoslavia, desde su comienzo, impuso una política nacional opresiva que establecía desiguales derechos para cada una de las naciones y nacionalidades[5]. En un artículo publicado en  diciembre de 1942[6], Tito hacía un desarrollo histórico de la cuestión nacional en Yugoslavia:

Concebida en Corfú, en Londres y en París, la Yugoslavia de Versalles se convirtió en el más típico país de opresión nacional de Europa. Los croatas, los eslovenos, los montenegrinos, han sido pueblos oprimidos, ciudadanos desiguales en Yugoslavia.

Una ínfima minoría de hegemonistas granserbios, guiada por insaciables apetitos de lucro y encabezada por el rey, dominó Yugoslavia durante 22 años… Por otra parte, toda clase de frankovci, los actuales ustashas y otros de la misma calaña, atribuían a todo el pueblo serbio la obra criminal de la camarilla hegemonista granserbia, sembrando así el odio entre el pueblo croata y otros pueblos hacía el hermano pueblo serbio. El pueblo serbio no solo no tenía nada que ver con esta criminal política nacional de sus gobernantes, sino que también era víctima de la explotación y del sometimiento a la arbitrariedad policíaca, del mismo modo que los demás pueblos de Yugoslavia” (1942:123)

Chetniks: guerrilleros serbios pro-monárquicos que lucharon contra los partisanos y llegaron a realizar operaciones militares conjuntas con los alemanes e italianos

El PCY, al ubicarse como cabeza dirigente de la Lucha Antifascista de Liberación Nacional de Yugoslavia, intentaba dar una solución al problema nacional desde una perspectiva clasista, con raigambre en los principios leninistas[7] acerca de la cuestión nacional. En este sentido, el PCY denunciaba que el Estado Independiente de Croacia[8] no era la consecuencia histórica de la lucha del pueblo croata. El gobierno de Pavelic[9] era el resultado de la alianza del nazi-fascismo con la burguesía chovinista y anticomunista croata. Por ello el PCY objetaba la existencia del nuevo Estado Ustasha y comenzaba a luchar contra él, denunciando las estrategias de los países imperialistas para debilitar al país y sacar provecho económico:

La solución fascista a la cuestión de las nacionalidades consiste en lo siguiente: encontrar en cada país uno o varios quislings[10], según las nacionalidades que hubiere, formar un gobierno títere, someter económica y políticamente por completo y, como tal, declararlo libre y aliado dentro del llamado nuevo orden europeo” (1942:77).

A fines de septiembre de 1941, en la localidad de Stolice, cerca de la ciudad de Krupanj, tenía lugar la primera reunión consultiva de los representantes de los Estados Mayores y Comandantes de los Destacamentos Guerrilleros de Liberación Nacional de Yugoslavia. Terminada la reunión Tito escribía un artículo en el que resaltaba la urgente necesidad de incitar a un masivo levantamiento guerrillero en Croacia y Bosnia. Era de vital importancia que el pueblo croata se levantara, luchara e impidiera que el gobierno de Ante Pavelic siguiera llevando adelante el genocidio de la nacionalidad serbia:

La parte más conciente de la clase obrera ha acudido al llamamiento del Partido Comunista, incorporándose a los Destacamentos Guerrilleros. Sin embargo, estos destacamentos tampoco tienen suficiente apoyo de la población croata, la cual con zozobra teme las consecuencias de las sangrientas matanzas contra la población serbia, cometidas por las salvajes hordas ustachas de Pavelic. Temen que todo el pueblo croata deba responder por los crímenes ustachas… El pueblo croata tiene todas las posibilidades para lavar la mancha de su nombre que le ha impreso el repugnante traidor croata. Esta vergüenza puede ser reparada solo con las armas en la mano” (1941:77).

Adolf Hitler junto a Ante Pavelic, el líder del gobierno ustasha croata.

En esta cita puede verse la articulación de la lucha contra el invasor y la política nacional del PCY. En medio del drama de la guerra Tito veía una solución posible, una salida práctica al problema nacional. La manera de desprenderse y oponerse a las disputas protagonizadas por las burguesías serbia, croata y eslovena, pero que arrastraban al conjunto de la población como furgón de cola, era luchar contra los invasores y sus aliados sin distinción de banderas nacionales. Tito sostenía que:

Frente a la unidad de todos los traidores del pueblo y los ocupantes, los comunistas de Yugoslavia deben trabajar con tenacidad para crear la unidad de todos los patriotas en la lucha contra los ocupantes y sus lacayos” (1941:60).

La solución de la cuestión nacional, desde el punto de vista del PCY, tenía que ser resuelta por el conjunto de los trabajadores de todas las naciones de Yugoslavia, en el marco de lucha contra los invasores y sus quislings, pues así podían constituirse como un sujeto político revolucionario, que, además de rechazar la invasión imperialista, estaría en condiciones de llevar adelante la misión de ajustar cuentas con cada una de las burguesías nacionales y comenzar a prefigurar las futuras relaciones sociales. El PCY buscaba solucionar el problema nacional proponiendo la unión de las distintas naciones en lugar de la separación. Pero esta unión no era un programa teórico a llevar adelante en el futuro, era puro presente, era la lucha de liberación nacional que tomaba forma concreta en el accionar del Ejército de Liberación Nacional y los Destacamentos Guerrilleros, donde peleaban codo a codo serbios, croatas, eslovenos, macedonios, musulmanes, albaneses, etc.

La derrota del nazi-fascismo y sus colaboracionistas, según el PCY, no debía remitirse solo a la expulsión de los invasores sino que tenía que ser el punto de partida para hacer a un lado la opresión nacional y la explotación social que el pueblo yugoslavo había padecido durante el reino de Yugoslavia:

Nuestra lucha de liberación nacional no sería tan tenaz ni tendría tanto éxito sí los pueblos de Yugoslavia no vieran en ella, además de la victoria sobre el fascismo, también el triunfo sobre todo aquello que representaban los viejos regímenes, el triunfo sobre aquellos que oprimían y aspiraban a seguir oprimiendo a los pueblos de Yugoslavia.” (1942:128).

 

Desarrollo de las organizaciones e instituciones partisanas:

 

Lo que empezó como un movimiento de resistencia, como un acto reflejo defensivo contra la invasión, fue transformándose con el paso del tiempo en un sólido movimiento que terminaría modificando radicalmente la organización política, económica y social de Yugoslavia. El desarrollo de este proceso puede medirse por el grado de organización e institucionalización que iba asumiendo el movimiento partisano en el marco de la lucha.

En el otoño de 1940 se había formado, en la más profunda clandestinidad, la Comisión Militar del PCY. La misión de esta organización era crear, entre las filas del ejército yugoslavo, un estado de ánimo propenso a resistir y luchar contra una probable invasión alemana y, llegado el caso de capitulación del reino, asumir la dirección militar del país. Luego de la derrota de la monarquía, en el mes de abril de 1941, dicha Comisión era ampliada y recibía el nombre de Estado Mayor de los Destacamentos Guerrilleros de Yugoslavia. El 22 de junio de 1941, cuando el PCY resolvía comenzar la insurrección, se acordaba que la Comisión Militar adoptara el nombre de Estado Mayor Supremo de los Destacamentos Guerrilleros de Yugoslavia.

Acontecidos los primeros enfrentamientos bélicos, en el primer número del Boletín del Estado Mayor Supremo de los Destacamentos Guerrilleros de Yugoslavia, impreso clandestinamente en Belgrado el 10 de agosto de 1941, se detallaban las tareas que los Destacamentos Guerrilleros debían realizar:

Los Destacamentos Guerrilleros de Liberación Nacional en todas las regiones de Yugoslavia tienen, como principal objetivo: liberar los pueblos de Yugoslavia de los ocupantes y luchar contra los agentes del país al servicio de los ocupantes, que ayudan a someter y aterrorizar a nuestros pueblos… Los destacamentos Guerrilleros deben desarrollar incansablemente la resistencia del pueblo, promoviendo levantamientos populares y colocándose al frente de esos levantamientos como núcleos de combate” (1941:50).

El PCY, al momento de la invasión, no era el organismo dirigente del conjunto de la población yugoslava, no era la representación legítima del poder político a partir del cual se pudiera organizar la lucha contra los invasores. El poder se iba a ir formando durante el transcurso de la lucha, en el enfrentamiento contra los invasores y sus quislings. Tres meses después de que el reino capitulara el PCY comenzaba a promover la creación de Destacamentos Guerrilleros. Estas formaciones, a pesar de seguir una misma línea político-militar, eran organizaciones irregulares que enfrentaban al invasor en donde podían y como podían. Si bien los primeros Destacamentos Guerrilleros eran creados en Serbia y Bosnia, rápidamente iban surgiendo otros a lo largo y a lo ancho de todo el país. En el otoño de 1942, por un decreto del Estado Mayor Supremo, los Destacamentos Guerrilleros tomaban forma de unidades militares regulares cuando se creaba el Ejército de Liberación Nacional de Yugoslavia. En relación a la creación y desarrollo del Ejército Popular de Liberación de Yugoslavia Tito decía:

Podemos afirmar que la creación de un ejército popular, en las condiciones en que se ha creado el nuestro, es un caso único en la historia. De los inermes destacamentos guerrilleros, sin ninguna fábrica de armas y municiones, sin almacenes ni reservas militares de víveres, sin ninguna ayuda exterior, se ha creado un ejército de casi un cuarto de millón de combatientes, pero no en tiempos de paz, sino en el periodo de la más terrible y sangrienta lucha que han sostenido los pueblos de Yugoslavia… No hemos tenido academias ni escuelas militares, ni hemos tenido cuadros oficiales. Todo eso se ha creado y desarrollado en el proceso de la propia lucha.” (1943:160).

El Ejército Nacional de Liberación se desarrollaba velozmente. Prueba de ello es la profesionalización que iba adquiriendo por medio de la introducción de grados oficiales y suboficiales:

“El primero de mayo de 1943, el Estado Mayor Supremo del Ejército de Liberación Nacional y Destacamentos Guerrilleros de Yugoslavia decretó la introducción de grados oficiales y suboficiales en nuestro Ejército de Liberación Nacional. Campesinos y obreros, estudiantes y otros intelectuales del pueblo, surgidos y fogueados en la lucha de liberación nacional, han llegado a ser oficiales de nuestro Ejército Popular” (1943:160).

Con la creación del ejército regular empezaba una nueva etapa en la lucha de liberación nacional. Se creaban brigadas, divisiones, y cuerpos de ejército. En cada territorio liberado o semi-liberado se formaban Comités Populares de Liberación. En un principio estos comités eran órganos auxiliares de los Destacamentos Guerrilleros en la dirección de las actividades militares, pero rápidamente se iban constituyendo en genuinos órganos de poder popular. Los Comités Populares eran los encargados de organizar y administrar los recursos y las necesidades de cada pueblo o aldea.

Josip Broz “Tito”, secretario general del Partido Comunista de Yugoslavia y líder del movimiento partisano

Conforme el enfrentamiento contra el invasor se agudizaba la organización político-militar de los partisanos no cesaba de crecer y sofisticarse. El indicador más importante de este hecho es la creación del Consejo Antifascista de Liberación Nacional de Yugoslavia (Antifašističko Veće Narodnog Oslobođenja Jugoslavije) a fines de 1942. Este cuerpo político, denominado AVNOJ debido a sus iniciales en el idioma serbo-croata, unía a cada uno de los Comités Populares regionales en un único poder político centralizado. La primera reunión del AVNOJ tenía lugar, el 26 de noviembre, en la recientemente recuperada ciudad bosnia de Bihac. Allí se había convocado a los principales referentes de los combatientes de todo el país, logrando llegar 54 delegados, quienes adoptaban un programa de 6 puntos que proclamaba lo siguiente: 1) se defendía el derecho a luchar por la liberación nacional y la independencia del país, 2) se daba pleno respeto de los derechos democráticos, 3) se respetaba el derecho de inviolabilidad de la propiedad privada, 4) se promovía una economía de mercado libre, 5) una vez liberado el país se mantendría la iniciativa individual en la industria, el comercio y la agricultura y,  6) se defenderían los derechos de todas las nacionalidades.

A fines de 1942, a un año y 4 meses de comenzado el levantamiento partisano, no se traslucía en el programa de la primera reunión del AVNOJ una salida revolucionaria luego de la guerra. El PCY, en palabras de Tito, advertía que todavía no estaba dado el estado de cosas internacional para la creación de un gobierno legal, pero sí para formar un poder político legítimo que organizara y movilizara a todas las fuerzas progresistas que estuvieran dispuestas a luchar contra los ocupantes y sus colaboradores.

Las proclamas del AVNOJ, en el mes de octubre de 1942, no parecían indicar que el desarrollo de la Lucha Antifascista de Liberación Nacional de Yugoslavia tuviera como epílogo el surgimiento de un orden político revolucionario. Las características y los fines que se planteaba, como posibles, daban cuenta del momento en que se encontraba la lucha de liberación nacional de Yugoslavia por un lado y, de la fase que estaba atravesando la Segunda Guerra Mundial por el otro[11]. Hacia finales de 1942 los partisanos, sí bien se encontraban en un momento ascendente en cuanto al engrosamiento de sus filas, luchaban en condiciones de suma inferioridad técnica y numérica. No había escuela de entrenamiento en donde se formaran cuadros militares. Cada yugoslavo que decidía comenzar a formar parte del ejército de liberación, se iba haciendo soldado en medio de los más dramáticos combates. Las filas de los partisanos se llenaban de jóvenes sin ningún tipo de experiencia militar. En diciembre de 1942 Tito informaba que: “en nuestro Ejército de Liberación Nacional y Destacamentos Guerrilleros hay de 70 a 75 % de combatientes de la generación joven de nuestros pueblos” TITO (1942:117). Y explicaba el porqué de la inmensa afluencia de la juventud a las filas de los partisanos:

Es aquel inmenso odio al fascismo, odio engendrado y desarrollado en los corazones de nuestra juventud mucho antes de la guerra, porque la juventud yugoslava también con anterioridad consideraba que el fascismo era su más grande enemigo. Es el inmenso amor que nuestra juventud siente por el gran país soviético; es el amor por su libertad y por la libertad y la independencia de sus pueblos; es el irresistible deseo y la voluntad de la juventud por luchar por un futuro mejor y más feliz, por una vida más hermosa de la que tenía en el pasado” (1942:118).

 En el mismo escrito, Tito, explicaba que el odio de los jóvenes no estaba, solo, enfocado hacia a los nazi-fascistas usurpadores:

También en aquellos traidores reaccionarios que aún antes de esta guerra frenaban, con todos los medios posibles, el desarrollo de nuestra joven generación y trataban de convertirla en un instrumento para esclavizar a los pueblos de Yugoslavia y para oprimir socialmente a la clase obrera de Yugoslavia” (1942:119)

En la ciudad de Bihac, a fines de 1942, se reunía el Primer Congreso de la Juventud Antifascista de Yugoslavia y Tito pronunciaba un discurso en donde decía: “Este Congreso tiene una gran significación para nuestra joven generación. Es la manifestación de la fuerza de nuestra juventud, es una revista de sus fuerzas” TITO (1942:112). Y más adelante advertía que la lucha del presente no serviría de nada sí una vez finalizadas las hostilidades lo viejo vuelve a oprimir a los jóvenes y al pueblo todo:

Yo creo que entre vosotros no hay ninguno que quiera el retorno al pasado. La joven generación derrama su sangre por la libertad y la independencia de nuestros pueblos, derrama su sangre por un futuro mejor y no entregará las conquistas de esta lucha a los exiliados de Londres ni a nadie. No seríamos dignos de las conquistas de esta lucha si no supiéramos conservarlas” (142:113).

Luego de la primera reunión del AVNOJ, el avance y desarrollo de las instituciones partisanas no se detenía. En la Primera Conferencia Nacional del Frente Antifascista de las Mujeres de Yugoslavia, el 5 de diciembre de 1942 en Bosanski Petrovac, Tito realizaba un discurso en el que se refería a la importante participación de las mujeres el frente y en la retaguardia, encargándose de aclarar que una vez vencidos todos los enemigos la vida de las mujeres tenía que cambiar:

Tal vez alguien en el extranjero crea que después de la guerra, en Yugoslavia todo será como antes, que las mujeres volverán a sus quehaceres domésticos sin intervenir en otras cosas… El Frente Antifascista de las Mujeres, que ha logrado unir a las mujeres en torno a los grandes fines de la lucha, para alcanzar el triunfo definitivo sobre los ocupantes y sus lacayos, persigue la finalidad de llevar a la mujer a la liberación definitiva, a conquistar su igualdad de derechos civiles, su igualdad social” (1942:112).

Partisanas yugoslavas: las mujeres en la vanguardia

 La participación de las mujeres en la lucha de liberación de Yugoslavia era un hecho, una práctica que iba transformando lo viejo. La antigua sujeción del género femenino a las tareas domésticas y al alejamiento de la vida pública iba quedando atrás cuando las mujeres se involucraban en la lucha, cuando convertían en partisanas.

El 29 de noviembre de 1943, al poco tiempo de haber sufrido los partisanos la ofensiva más dura[12] por parte de los alemanes y sus aliados,  se celebraba en la ciudad de Jaice la Segunda Reunión Plenaria del Consejo Antifascista de Liberación Nacional de Yugoslavia. Asistían 240 delegados procedentes de todas las regiones de Yugoslavia y allí se iban a aprobar decisiones que iban a modificar radicalmente la historia de los eslavos del sur. Tito anunciaba la siguiente declaración:

El Consejo Antifascista de Liberación Nacional de Yugoslavia se constituye en el organismo legislativo y ejecutivo supremo de Yugoslavia; se revocan todos los derechos del gobierno yugoslavo en Londres y sus actividades fuera del país se ponen bajo el control del AVNOJ”” (1943:188)

El AVNOJ, a partir de esta segunda reunión, se iba convirtiendo en el legítimo gobierno de Yugoslavia y aprobaba las siguientes disposiciones: 1) anular o someter a exhaustiva revisión todos los convenios firmados por el gobierno yugoslavo exiliado; 2) se prohibía el regreso del rey Pedro hasta que los pueblos de Yugoslavia hayan decidido, después de la guerra y en elecciones libres, que hacer con la monarquía y con el régimen político del país; 3) se aprobaba la decisión de crear un estado federativo y democrático en el cual todas las naciones gozaran de iguales derechos. Las unidades federativas serían Croacia, Serbia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Eslovenia, Macedonia; además, las minorías nacionales tendrían los mismos derechos que las mayorías; 4) cada pueblo de Yugoslavia sería dueño de su derecho de autodeterminación, incluyendo el de separación o unión con otros pueblos; 5) elegir el Comité Nacional de Liberación de Yugoslavia (Nacionalni Komitet Oslobođenja Jugoslavije, NKOJ) con la intención de que dirigiera la guerra de liberación y fuera, al mismo tiempo, el órgano provisorio de gobierno de Yugoslavia.

La Segunda Reunión del AVNOJ legitimaba y legalizaba los profundos cambios sociales y políticos que transformaban Yugoslavia desde mediados de 1941, cuando el PCY había hecho el llamado al pueblo yugoslavo a levantarse. En relación al órgano de poder recientemente creado Tito decía:

En este Consejo Antifascista están representados todos los pueblos de Yugoslavia. Están representados en él todos los sectores de la sociedad. Por primera vez en su historia nuestros pueblos delegan a su órgano representativo hombres salidos de su propio seno, elegidos libremente y en los cuales han depositado efectivamente toda su confianza” (1943:1958). .

El énfasis, puesto por Tito, en dejar claro que todos los pueblos y sectores de la sociedad de Yugoslavia estaban representados en el gobierno provisional no hacía más que contrastar con el pasado, en donde ya fuera bajo el dominio otomano, la monarquía austrohúngara o el reino de Yugoslavia, quienes detentaban el poder político eran los representantes de aquellos que oprimían nacionalmente y, explotaban social y económicamente al conjunto de los trabajadores yugoslavos. Pero la lucha conjunta, codo a codo, de los eslavos del sur había generado el surgimiento de instituciones y organizaciones políticas que diferían radicalmente de las anteriores. En todo el territorio se iban creando y consolidando órganos de poder popular que iban desde los Comités Locales de cada aldea, pasando por los Consejos Antifascistas Provinciales de cada región hasta llegar al Consejo Antifascista De Liberación Nacional de Yugoslavia.

A principios de 1944 el AVNOJ estaba sólidamente consolidado. En cada aldea, ciudad o región que se liberaba se constituían órganos administrativos-gubernamentales que coordinaban los recursos para hacer frente al invasor, a la vez que organizaban la vida local, de manera innovadora, poniendo énfasis en la democratización política y la socialización equitativa de los recursos materiales.

Para el líder de los partisanos la creación del AVNOJ, como órgano de gobierno legítimo, era el desarrollo natural y necesario de la lucha antifascista de liberación nacional de Yugoslavia. Pues sí la tarea de los partisanos se limitaba, solo, a echar a los invasores y luego de cumplido ese objetivo dejaba intactas las condiciones de existencias que durante tanto tiempo habían sufrido los habitantes de Yugoslavia, toda la sangre derramada hubiera sido en vano. Para el PCY era necesario crear un órgano político que estuviera en condiciones de cosechar todo lo que millones de yugoslavos habían sembrado.

El conjunto del pueblo trabajador yugoslavo, que había tomado forma histórica como Movimiento Antifascista de Liberación Nacional de Yugoslavia, luego de casi cuatro años de lucha contra la invasión nazi-fascista y sus quislings demostraba que no solo era capaz de organizarse militarmente, sino que se había dado un órgano gubernamental que era el reflejo político-administrativo de la forma en que los partisanos se organizaban y luchaban.

Los fundamentos de la nueva organización estatal de Yugoslavia habían sido colocados durante la segunda reunión del AVNOJ a fines de 1943. La lucha de liberación había transformado demasiado las prácticas militares, políticas y sociales de los habitantes de Yugoslavia como para que una vez derrotado el invasor se hubiera podido volver atrás la página de la historia que habían escrito millones de partisanos. No era posible regresar a un régimen en donde la opresión nacional y  explotación de los trabajadores fuera lo que reinara. Iban a tener que pasar muchos años para que el discurso nacionalista volviera a introducirse en la cabeza del pueblo yugoslavo.

 

 

Referencias Bibliográficas:

 

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  • BROZ, Josip (TITO) (1966), Obras Militares Escogidas, Vojnoizdavacki, Belgrado
  • DEDIJER, Vladimir, (1953), Tito Habla, Librería Hachette, Buenos Aires
  • HOBSBAWM, Eric, (1998), Naciones y Nacionalismo desde 1870, Critica, Barcelona
  • KINDER, Hermann. HIGELMANN, Werner (1992), Atlas Histórico Universal II, Istmo, Madrid
  • MARMORA, Leopoldo (1986), El Concepto Socialista de Nación, Ediciones Pasado y Presente, Mexico
  • RIDLEY, Jasper (1997), Tito, Javier Vergara Editor, Buenos Aires

 

[1] Se denomina así a los enfrentamientos bélicos, que tuvieron lugar en Yugoslavia entre 1941 y 1945, entre los invasores, sus colaboradores locales  y el Movimiento Antifascista de Liberación Nacional de Yugoslavia, liderado por el Partido Comunista de Yugoslavia.

[2] Denominación que se les daba a los guerrilleros, defensores de su país,  que enfrentaban a los ejércitos invasores durante la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial. El origen del término data de la campaña  rusa de Napoleón en el año 1812. Los primeros  partisanos serían rusos que hacían incursiones contra las líneas francesas de aprovisionamiento para producir daños y robos.

[3] El seis de abril era un domingo soleado en Belgrado. Todos los mercados de la ciudad estaban abiertos y llenos de gente. En la noche del 5 y 6 de abril Yugoslavia había firmado un pacto de no agresión con la URSS. Ya conocida la noticia, miles de trabajadores se encontraban en las calles para festejar el acuerdo, pero poco antes de las 7 se oyeron llegar los primeros aviones. El primer ataque, que duró una hora y media, fue tremendo. Los belgradenses abandonaban la ciudad en busca de los suburbios, en donde intentaban situarse a salvo del bombardeo. A las once de la mañana dio comienzo el segundo ataque, aún más violento que el primero. La ciudad se encontraba en un estado de absoluta anarquía. Una bomba hizo blanco en el centro del jardín zoológico de Belgrado y los animales, en consecuencia, andaban libres por toda la ciudad.  La capital del reino quedó destrozada y miles de yugoslavos (en su mayoría serbios) murieron ese día.

[4] Los territorios  yugoslavos quedaron divididos de la siguiente manera. En Croacia y Bosnia los alemanes impulsaron el Estado Independiente Croata gobernado por el movimiento Ustacha, liderado por Ante Pavelic; Eslovenia era dividida entre Alemania, Italia y la Hungría de Horthy; Serbia y el Banato eran ocupadas por Alemania, que entregaba las zonas fronterizas a la Bulgaria del rey Boris; la mayor parte de Dalmacia, Montenegro y Kosovo-Metohija eran ocupadas o anexadas por Italia; Macedonia quedaba repartida entre Bulgaria e Italia.

[5] En este trabajo se toma a las nacionalidades como el conjunto de personas que adhieren y se consideran miembros de una determinada nación, pero                que viven fuera de las fronteras del correspondiente estado-nación. A modo de ejemplo se puede citar a los serbios que vivían en Croacia o a los albaneses que lo hacían Kosovo-Metohija.

[6] Este artículo, publicado inicialmente en el periódico Proleter, fue reimpreso en varias ocasiones por tener un sustancial significado teórico y político.

[7] La política nacional del PCY tomaba sus fundamentos más importantes del aporte teórico y práctico que Lenin, años antes, había hecho a la cuestión nacional. El revolucionario ruso desestimaba la interpretación liberal y abstracta del derecho a la autodeterminación nacional y la llenaba de contenido histórico y concreto. Se debía reivindicar, como principio teórico,  el derecho a la autodeterminación, pero la decisión de reivindicar una determinada situación concreta se haría luego de observar las peculiaridades y el tipo de interrelaciones internas (dentro de un estado) y externas (interestatales) de las naciones involucradas. Había que ver que lugar ocupaba el proletariado en la lucha nacional.

[8] El Estado Independiente de Croacia (NDH, del croata Nezavisna Država Hrvatska) fue un estado títere del III Reich formado tras la derrota del Reino de Yugoslavia a principios de la Segunda Guerra Mundial en los territorios de Croacia y Bosnia-Hercegovina.

[9] Ante Pavelic nació en Bosnia y Herzegovina el 14 de julio de 1889 y murió en España el 28 de diciembre de 1959. Fue el líder y principal fundador del Movimiento Ustasha (Levantarse, Alzarse). Luego de la invasión Alemana  fue la figura más importante del régimen ustasha; que persiguió, torturó y asesinó a serbios, judíos,  gitanos y a la oposición croata (sobre todo comunista).

[10] Vidkun Abraham Lauritz Jonssøn Quisling nació en Noruega el 18 de julio de 1887  y  murió ejecutado el 24 de octubre de 1945 en Oslo. Colaboracionista del ejército de ocupación alemán ocupó el cargo de Primer Ministro de Noruega a partir del febrero de 1942 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. El término “quisling” se ha convertido en un sinónimo en algunos idiomas europeos, incluyendo el inglés, noruego, sueco, griego, croata y serbio, para el “traidor”, aquel que colabora con los invasores.

[11] Sí bien ya a partir de julio de 1942, los ejércitos alemanes iban a comenzar a sufrir los primeros reveses importantes por parte de los soviéticos,  será recién a partir de mediados de 1943 cuando las tropas de Hitler van a comenzar a estar en constante reflujo hasta su capitulación.

[12] “La Quinta Ofensiva” fue el ataque más duro que sufrieron los partisanos. Este suceso tomó lugar en la primavera y verano de 1943 en territorios liberados de Montenegro y sur de Bosnia. Este acontecimiento  fue tomado por los partisanos como el punto de inflexión en la lucha de liberación nacional, como la batalla, a pesar de ser perdida, que inclinó la balanza del enfrentamiento.

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